jueves, 6 de noviembre de 2014


FUERZAS ECLESIASTICAS  Y  SU APOYO  ALA  POBLACION



La mayoría de los conflictos violentos afectan a países pobres, pero la relación entre pobreza y violencia no es directa. Por lo general, las causas de los conflictos violentos son complejas. Algunos conflictos están vinculados a la competencia por las tierras y otros recursos naturales. El crecimiento de la población sin un aumento de la productividad, o las nuevas oportunidades de obtener ingresos de actividades no agrícolas, suelen dar lugar a un incremento de la presión sobre los recursos naturales. El consiguiente deterioro ambiental puede provocar una competencia aún mayor por los recursos naturales restantes. Como el acceso a la tierra está relacionado muchas veces con la identidad social, los derechos de las personas sobre la tierra pueden ser utilizados para la explotación política de las tensiones.















En los casos en que la propiedad de la tierra se concentra en manos de una minoría, ya sea en función de la clase social o de la pertenencia a un grupo étnico, las demandas de reforma agraria pueden conducir a un enfrentamiento violento. Los problemas relativos a la tenencia de la tierra son fundamentalmente de carácter político y las relaciones de tenencia están insertas en las relaciones de clases o étnicas, al mismo tiempo que se ven afectadas por ellas. Los problemas de tenencia de la tierra pueden tener connotaciones políticas y las cuestiones políticas pueden tener sonancias étnicas.  















Muchas veces la causa inmediata del conflicto es que los dirigentes no están dispuestos a negociar una resolución pacífica. Las causas reales pueden ser mucho más difíciles de diagnosticar: cada conflicto suele deberse a una combinación de factores y puede resultar complicado o imposible evaluar su importancia relativa. Una determinada combinación de factores puede conducir a la violencia en una sociedad, y no así en otra. Una situación que ha sido estable durante años puede volverse violenta debido a una combinación de factores como intervenciones externas, variaciones del clima, cambios de dirigentes locales y el incremento de las desigualdades económicas.















Otras transformaciones como el aumento de la población y la migración y el suministro de infraestructura y servicios sociales, como por ejemplo la educación, pueden modificar el consenso social. La acumulación de fuentes de tensión originadas por estos cambios puede producir una acentuación del conflicto entre quienes se benefician de los cambios y quienes salen perdiendo con ellos

 
 
 
 
 
 


El período posterior al conflicto se considera finalizado en el momento en que existen marcos jurídicos básicos e instituciones de administración de tierras y se dispone en el país de una capacidad razonable de la elaboración de políticas. Sin embargo, el final de un período posterior a un conflicto puede ser tan difícil de definir como su comienzo y rara vez hay un límite claramente definido. El proceso de «consolidación de la paz» puede prolongarse durante un período de tiempo mucho más largo.















A medida que un conflicto se intensifica, la capacidad de los dirigentes para controlarlo puede verse superada. La violencia puede consolidar las divisiones en la sociedad, afianzando los intereses y endureciendo las posiciones de los distintos grupos. Debido a la naturaleza espacial del conflicto violento y la tenencia de la tierra, puede resultar difícil separar a ambos en función de la causa y conducta de un conflicto. Es probable que la violencia no cese con la resolución de una queja original, pudiendo en cambio continuar en torno a nuevas posiciones















PUBLICO: 1C ALDAIR QUEZADAS BERNARDO

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